En estos día me he quedado a reflexionar sobre estos sentimientos,
tan aparentemete alejados entre sí,
y a la vez, enredados según las circustancias.
Me he quedado a pensar sobre las relaciones interpersonales, sus sutiles equilibrios,
y la frase de Pirandello: somos uno, ninguno y cien mil.
Con el tiempo he aprendido a no juzgar, he aprendido a ser mejor persona,
a dominar mis celos para apoyar a los amigos y a los amores,
tengo entendido que el amor tendría que ser esto,
altruismo, y defensa de la felicidad del ser querido,
pero a veces el amor es egoísta,
a veces no se respecta el silencio,
a veces nuestro dolor es tan fuerte que pasamos por alto la felicidad del contrincante.
Estoy en un momento en el que quiero,
apoyo y mimo, y lo demás me da igual, porque tengo a mi lado un hombre bueno,
noble y paciente,
espero saber estar a su lado,
hacerle feliz y ser feliz...
El ser humano es capaz de muchas bajezas,
y lo que he vivido me ha enseñado que todos podemos ser malos,
y por esto me pregunto;¿pero sigue existiendo una distinción entre el mal y el bien?
no querer juzgar a nadie?....no queda hipócrita decir simplemente
-yo no haría esto o no haría el otro-?
¿aun se puede condenar un actitud negativa?
por justificadas que sean algunas reacciones,
esto non tomar partido no nos hace psicólogos, sociólogos y antropólogos del aire frito?
¿Esa diplomacia en amor? ¿Que sentido tiene?
Sólo me alegro de como he crecido hasta ahora,
espero ser atenta y encontrar el camino del equilibrio en el futuro,
y de momento ya puedo decir, que a mi no me tiene miedo nadie,
he amoldado mi carácter y mis seres queridos pueden
hablarme, y yo, ahí estaré....encantada de escucharos.
os quiero mucho a todos,
crezcamos juntos.